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Los Aerosoles que Clorox produce, tanto Poett como Ayudín, están libres de CFC, por lo tanto no dañan la capa de ozono.

La capa de ozono es muy importante, ya que ésta absorbe los rayos ultravioleta y los efectos negativos de los rayos solares.
La reducción de la capa de ozono debilita el sistema inmunológico humano, por eso la capacidad de respuesta del organismo es menor y éste se hace más propenso a contraer enfermedades como el cáncer de piel. La Environmental Protection Agency (EPA) calcula que un aumento constante del CFC en 2,5% por año puede provocar un millón de muertos por cáncer en la piel sólamente en los Estados Unidos y poner en peligro de muerte a otras 20.000 personas.
Asímismo, la EPA sostiene que el aumento de las radiaciones ultra violeta incrementa las infecciones por herpes y parásitos.

Los principales enemigos de la capa de ozono son los clorofluorcarbonos (CFC) presentes en refrigeradores, aerosoles y aparatos de aire acondicionados, que transforman las moléculas de 3 átomos de oxígeno en oxígeno simple.

La capa de ozono, según investigaciones científicas, se está reduciendo entre un 2 y 3 % cada año.

El CFC es un gas liviano que se eleva hasta la estratósfera y debido a que es muy estable puede permanecer allí por centenas de años. Sin embargo, los rayos ultravioletas, en contacto con el CFC, producen una reacción química que libera el Cloro y el Bromo y produce la destrucción del ozono. Así, los mismos rayos que ya no son los detenidos, alcanzan la superficie de la tierra en mayor cantidad e intensidad.

Los investigadores descubrieron que en la Antártida se ha producido una notoria disminución de esta capa protectora desde 1979. Así, aquello que hoy se conoce como "el agujero de ozono", ya ha alcanzado una dimensión igual al doble de la superficie de los Estados Unidos.

Alternativas de solución

En virtud de lo expuesto, se hace imperativo: 1) estudiar la necesidad de acelerar la progresiva eliminación de los productos que dañan la capa de ozono y extender la lucha a nuevas sustancias; 2) ampliar los controles y la financiación de proyectos para conseguir nuevas tecnologías que permitan eliminar el uso de productos nocivos.

Parte del uso de CFC podría sustituirse con productos similares y con la vuelta a sistemas viejos, tales como nebulizadores en vez de aerosoles en los desodorantes y el propano en las espumas de afeitar, por ejemplo. El problema de la reducción de las emisiones de CFC es pues, una confrontación entre los intereses de la industria y la salud global del planeta.

Los Aerosoles que Clorox produce, tanto Poett como Ayudín, utilizan propelentes hidrocarburos que son los sustitutos de los CFC aceptados por la EPA.

La EPA los considera como sustancias GRAS (generalmente reconocidas y aceptadas como seguras), precisamente porque tienen cero potencial de deterioro del ozono estratosférico, no tienen un impacto significativo en el efecto invernadero, prácticamente no contribuyen al smog, ni al calentamiento global.

El propelente hidrocarburo que utilizamos en Clorox es un producto orgánico derivado del petróleo. No es cancerígeno. No es contaminante de las napas subterráneas ni contamina el suelo; y por ello cumple con los estándares recomendados por la EPA en pos de la protección del medio ambiente.